lecturas
La sonrisa de la Pachamama
|
El 15 de mayo, que conmemora el 62 aniversario de la salida del Malón de la Paz de Abra Pampa rumbo a la Capital Federal, la Pachamama , esboza una sonrisa ante el primer reconocimiento oficial al glorioso Malón de la Paz. El Concejo Deliberante de Abra Pampa, hoy 15 de mayo, a las 10 de la mañana, en un acto en la plaza central, declara ciudadanos ilustres a Gerarda Gutiérrez, Ciriaco Condori y Narciso López, a raíz de su participación en el Malón, ellos son tres sobrevivientes de los 174 participantes.
Ahora bien, ciertamente para todo el contingente del Malón y toda la expectativa, esperanzas y sueños que generó a lo largo del país, hubiese sido necesario que este primer reconocimiento oficial no hubiera demorado 62 años… ¡62 años! …¡Tanto tiempo!... ¡Tantas vidas! ¡Tanto dolor y silencio en estos 62 años! Pero es mejor tarde que nunca, y por eso celebro la acertada decisión del Concejo Deliberante.
Cuando hace cuatro años comencé la investigación del Malón de la Paz de 1946, no imagine hasta que punto terminaría involucrado en el pedido de recuperación de tierras que le fuera arrebatada a los kollas. A lo largo de este años, comprendí la profunda razón y dignidad de unos, y la total falta de escrúpulos de los apropiadores y así surgió mi investigación “Los indios invisibles del Malón de la Paz” que seleccionó Osvaldo Bayer como tomo inicial de la Colección Bayer y que editó Madres de Plaza de Mayo. Parece curioso, pero no es casual que un libro que trata sobre invisibles a los que se les negó hasta su condición de indígenas, fuese editado por Madres de Plaza de Mayo que tienen a sus hijos desaparecidos. Invisibles y desaparecidos unidos en pos de justicia. Y fue el Maestro Bayer quien con su ejemplo me enseñó que existen libros nacidos para dormir en los estantes de las bibliotecas, y otros destinados a moverse como lo demuestran las 23 ciudades, desde Jujuy a Trelew donde lo presentamos el año pasado, difundiendo aquella maravillosa gesta que tantos quisieron que permaneciera en las sombras. Y el libro siguió moviéndose, y así comenzamos a peregrinar peticionando ante las autoridades nacionales y provinciales. Tuvimos audiencias, negaciones, esperas, frustraciones y sobretodo perseverancia, prueba de ello, es la mención a nuestra investigación en el decreto del municipio de Abra Pampa, decreto que incluso, transcribe párrafos textuales del libro.
Felizmente en esta ruta, fuimos cosechando nuevos amigos, nuevos maloneros que se unieron a nuestro solitario pedido inicial. Hoy 15 de mayo con la declaración de ciudadanos ilustres a tres sobrevivientes del Malón, comenzamos a torcer la historia de invisibilidad. Lo importante es que hoy, el rostro de la Pachamama esboza una sonrisa satisfecha por la primera reivindicación de aquellos maloneros en su lucha por la tierra. Lo importante es que no debemos olvidar que debemos construir y trabajar por un país donde a aquellos a quienes se les negó su voz, su idioma y hasta sus nombres, salgan de la invisibilidad y comiencen una existencia digna.
En medio de los problemas y soluciones que espera nuestro país, este logro puede parecer minúsculo, y en cierta medida lo es, es un papel escrito por un municipio en medio de la Puna, apenas una declaración, pero también es una declaración en pos de la dignidad, y allí esta la trascendencia, el primer paso. El Malón va por más.
Viva Abra Pampa!!!
Viva el Malón!!!
Vivan los nuevos maloneros!!!
Marcelo Valko
|
Por lobogabriel - 16 de Mayo, 2008, 16:31, Categoría: lecturas
Enlace Permanente
| Comentar
| Referencias (0)
|
rolando lazarte (brasil): Sinto o sabor do vinho
|
Sinto o sabor do vinho
Sinto o sabor do vinho
Oiço o soplete do vizinho
Lembro dos escritos que saíram antes.
Todo ser é uma memória.
Ou muitas, costuradas ou dispersas.
Moro numa casa dada por amor pelos meus pais e irmãos. É a única terra que tive nesta terra. Ontem ouvia os Rolling Stones. Já estiveram nesta terra meus melhores amigos, alguns já naquela outra terra onde sempre brilha o sol. Minha mulher, meus filhos, minhas filhas, meus irmãos, algumas das minhas cunhadas e cunhados. Gente de serviço a consertar o teto ou a pintar, a trocar um courinho da torneira, a limpar o lar de quem apenas sabe costurar e tecer.
Nesta casa comecei a costurar, lembro bem, uma ponte de regresso para mim mesmo, lá pelo ano de 2001. Lembro como se fosse agora: era uma tentativa desesperada, as forças minadas pelos remédios antidepressivos, o mundo todo tão longe, como por trás de uma cortina de vidro. Assim nasceu, com Maria me incentivando do meu lado: Aflicciones de un eremita en vísperas de un reingresocial. Estábamos preparándonos para ir a Mendoza, com Diogo y Leila y Bruno.
El texto vería la luz en La Nación, de Buenos Aires, y su autor inspiraría una réplica bien humorada de Leonardo mi hijo: Semejanzas entre uno y uno mismo, también vehiculado por ese mismo diario. Era el regreso de mi capacidad de juntar palabras. Un tipo gráfico. Por ese entonces no leía casi nada, o alguna poesía o Angústia, de Graciliano Ramos. Cortázar Después hay que llegar, Borges: El porvenir es tan irrevocable como el rígido ayer.
Me deshice de miles de libros que me enfermaban la cabeza. Pintaba como loco. Mi hermano Arturo me vino a visitar, mi hermano Leo también, y con éste a mi lado, una noche de 2003, pinté mi último cuadro, vendido –cosa rara— a mi colega Regina, del Depto. de Historia. Ahora tomo un vino, esta tarde lluviosa, ou deveria dizer chuvosa? Nesta casa me encontro. Cabe muita gente e querem que a venda porque os ladrões. Porque a insegurança. Daqui não saio, daqui ninguém me tira.
Insegurança era não saber, em 19 de junho de 1976, se essa noite ou qualquer outra noite, viria um Falcon gris me buscar e acabar com toda a minha família. Ainda hoje me ligam da imobiliária dizendo ter uma compradora com dinheiro na mão, querendo ver a casa. Vem não. Vendo não. Por quê? Não vendo e pronto. Aqui confluem os rios da minha existência. Os caminhos todos que estão gravados na planta dos meus pés desembocaram nestes mosaicos sobre os quais escrevo.
Dói a coluna. Pior era quando doía a alma e não sabia que doía. E esmurrava o mundo sem saber que reproduzia a violência contra mim exercitada pela prepotência de todos os donos da verdade com quem me deparara desde a minha mais tenra infância. Talvez por isso me refugie nestes muros com tanto afinco. Este jardim onde os jazmineiros e os hibiscos florescem e perfumam as flores amarelas, guarda as memórias das minhas últimas conversas com a minha mãe.
Os sonhos e os desvarios de quem ainda, nesta altura da vida, como Romano de Sant´Anna diria, volta do seu exílio mais recente. Quem ainda, com a ajuda de meus amigos, junta seus pedaços na armação de infinitos mosaicos fragosianos. Aqui estiveram militantes e santos da Igreja Popular, ex-guerrilheiros hoje combatentes pela integração social, sanadores e sanadoras, trabalhadores da educação freireana, sobreviventes de distintas calamidades, sorridentes e triunfador@s.
Lembro de um filme brasileiro visto já não sei quando, não interessa, em que um homem decide ficar na sua casa até o fim. Ela ia ser demolida creio que pela prefeitura não sei por que. E ele olha o retrato da sua mãe na sala e decide ficar até o fim. Não tem prefeitura municipal de João Pessoa chegando com as suas topadoras. Nem tratores empurrando a minha saída. O dinheiro pode esperar. Isto sei. O medo pode dar um tempo, pois não. Afinal, o que é um ladrão ao lado de esquadrões
Da morte caçando por doquier? Hoje escrevo estas coisas em casa. Refeito pela estada com as minhas companheiras na promoção da saúde mental comunitária em Ambulantes, Mangabeira. Maio de 2008. Lembrarei desta data. Muitos não voltaram. Voltaram em nós, já não em mim apenas, mas nesta comunidade toda de pé, pelo Conselho Local de Saúde, uma democracia e uma humanização que muitos sonharam e nem viram, ao menos nesta geração.
Nestas paredes ressoa silenciosamente Pessoa. Becquer. John Lennon, McCartney, Ringo Starr, George Harrison. Roberto Carlos: El jardín del vecino, Yo solo quiero. Borges: Límites. Cortázar: Manual de instrucciones, Después hay que llegar. Los Rolling Stones, Los del Suquia, Jorge Cafrune, Rita Pavone, Adamo, Gigliola Cinquetti, qué se yo quien, Gardel, Angelillo, Renato Russo, Skank, Gilberto Gil, Caetano, Chico Buarque. Não deixem essa turma se calar jamais. Nunca jamais.
|
Por lobogabriel - 16 de Mayo, 2008, 15:30, Categoría: lecturas
Enlace Permanente
| Comentar
| Referencias (0)
|
Jorge Majfud, UNA SOLA BOLIVIA, BLANCA Y PRÓSPERA
UNA SOLA BOLIVIA, BLANCA Y PRÓSPERA
Por Jorge Majfud *
La rápida conquista de Amerindia hubiese sido imposible sin la cosmología mesoamericana y andina. De otra forma nunca dos imperios maduros, con poblaciones millonarias y ejércitos de valor, hubiesen sucumbido a la locura de un puñado de españoles. Pero también fue posible por el nuevo espíritu aventurero y guerrero de la cultura medieval de la Castilla vencedora en la Reconquista y del nuevo espíritu capitalista del Renacimiento. Desde un punto de vista simplemente militar, ni Cortés ni Pizarro se recordarían hoy de no haber sido por la mala conciencia de dos imperios como el azteca de Moctezuma y el inca de Atahualpa. Ambos se sabían ilegítimos y les pesaba como no les pesa a ningún gobernador moderno.
Los españoles conquistaron primero estas cabezas o las estrujaron y cortaron para poner en su lugar a caciques títeres y privilegiar la vieja aristocracia nativa, una historia que le puede ser muy familiar a cualquier pueblo periférico del siglo XXI.
La principal herencia estratégica de esta historia fue la progresiva división social y geográfica. Mientras se admiraba primero la revolución cultural de Estados Unidos, basada en teorías utópicas, y luego simplemente se admiró su fuerza muscular, la que procedía por uniones y anexiones, la América del Sur procedía con el método inverso de las divisiones. Así se destruyeron los sueños de los hoy llamados libertadores, como Simón Bolívar, José Artigas o San Martín. Así explotaron en fragmentos de pequeñas naciones como las de América Central o las de América del Sur.
Esta fragmentación fue conveniente a los nacientes imperios de la Revolución Industrial y del celebrado caudillismo criollo, donde un jefe representante de la cultura agrícolo-feudal se imponía sobre la ley y el progreso humanista para salvar su prosperidad, la que confundía con la prosperidad del nuevo país. Paradójicamente, como en la democracia imperial de la Atenas de Pericles, tanto el imperio británico como el americano se administraban de forma diferente, como democracias representativas. Paradójicamente, mientras el discurso de las clases prósperas en América latina imponía el ideoléxico “patriotismo”, su práctica consistía en servir los intereses extranjeros, los suyos propios como minorías, y someter a la expoliación, expropiación y ninguneo de una mayoría que estratégicamente se consideraban minorías.
En Bolivia los indígenas fueron siempre una minoría. Minoría en los diarios, en las universidades, en la mayoría de los colegios católicos, en la imagen pública, en la política, en la televisión. El detalle radicaba en que esa minoría era por lejos más de la mitad de la población invisible. Algo así como hoy se llama minoría a los hombres y mujeres de piel negra en el Sur de Estados Unidos, allí donde suman más del cincuenta por ciento. Para no ver que la clase dirigente boliviana era la minoría étnica de una población democrática, se pretendía que un indígena, para serlo, debía llevar plumas en la cabeza y hablar el aymará del siglo XVI, antes de la contaminación de la Colonia. Como este fenómeno es imposible en cualquier pueblo y en cualquier momento de la historia, entonces le negaban ciudadanía amerindia por pecado de impureza. Para ello, el mejor recurso ahora consiste en la burla sistemática en libros harto publicitados: se burlan de aquellos que reclaman su linaje amerindio por hablar español y encima lo hacen a través de Internet o de un teléfono celular. Por el contrario, a un buen francés o a un japonés tradicional nunca se les exige que orinen detrás de un naranjo como en Versailles o que su mujer camine detrás con la cabeza gacha. Es decir, los pueblos amerindios no tienen más lugar que el museo y los bailes para turistas. No tienen derecho al progreso, eso que no es invento de ninguna nación desarrollada sino de la humanidad a lo largo de toda su historia.
Los recientes referéndum separatistas de Bolivia –evitemos el eufemismo– son parte de una larga tradición, lo que demuestra que la habilidad para retener el pasado no es patrimonio exclusivo de quienes se niegan a progresar sino de quienes se consideran la vanguardia del progreso civilizador.
Si las ideologías y las culturas medievales (es decir, prehumanistas) defendían hasta ayer con sangre en los ojos y en sus sermones políticos y religiosos las diferencias de clase, de raza y de género como parte de la naturaleza o del derecho divino y ahora han cambiado el discurso, no es que hayan progresado gracias a su propia tradición sino a pesar de esa tradición. No han tenido más remedio que reconocer e incluso tratar de apropiarse de ideoléxicos como “libertad”, “igualdad”, “diversidad”, “derechos de minorías”, etcétera, para legitimarse y extender una práctica contraria. Si la democracia era “un invento del demonio” hasta mediados del siglo XX, según esta mentalidad feudal, hoy ni el más fascista sería capaz de manifestarlo en una plaza pública. Por el contrario, su método consiste en repetir esta palabra asociándola a prácticas musculares contrarias hasta vaciarla de significado.
Es fácil advertir por qué un patriotismo o un nacionalismo puede ser fascista y el otro humanista: uno impone la diferencia de su fuerza muscular y el otro reclama el derecho a la igualdad. Pero como tenemos una sola palabra y dentro de ella se mezclan todas las circunstancias históricas, usualmente condenamos o elogiamos indiscriminadamente.
Ahora, la fuerza muscular del opresor no es suficiente; es necesaria también la tara moral del oprimido. No hace mucho una Miss Bolivia –con unos trazos de rasgos indígenas para una mirada exterior– se quejaba de que su país sea reconocido por sus cholas, cuando en realidad había otras partes del país donde las mujeres eran más lindas. Esta es la misma mentalidad de un impuro llamado Domingo Sarmiento en el siglo XIX y la mayoría de los educadores de la época.
El coloniaje militar ha dejado paso al coloniaje político y éste le ha pasado la posta al coloniaje cultural. Esta es la razón por la cual un gobierno compuesto de etnias históricamente repudiadas por propios y ajenos no sólo debe lidiar con las dificultades prácticas de un mundo dominado y hecho a la medida del sistema capitalista, cuya única bandera es el interés y el beneficio de clases financieras, sino que además debe lidiar con siglos de prejuicios, racismo, sexismo y clasismo que se encuentran incrustados debajo de cada poro de la piel de cada habitante de esta adormecida América.
Como reacción a esta realidad, quienes se oponen recurren al mismo método de elevar a la cúspide caudillos, hombres o mujeres individuales a quienes hay que defender a rajatabla. Desde un punto de vista de un análisis humanista, esto es un error. Sin embargo, si consideramos que el progreso de la historia –cuando es posible– también está movido por los cambios políticos, entonces habría que reconocer que la teoría del intelectual debe hacer concesiones a la práctica del político. No obstante, otra vez, aunque dejemos en suspenso esta advertencia, no debemos olvidar que no hay progreso humanista luchando eternamente con los instrumentos de una vieja tradición opresora y antihumanista.
Pero primero lo primero: Bolivia no se puede partir en dos en base a una Bolivia rica y blanca y otra Bolivia india y pobre. ¿Qué fundamento moral puede tener un país o una región autónoma basada en principios de agudo retardo histórico y mental? ¿Por qué no se llegó a estos límites separatistas –o de “unión descentralizada”– cuando el gobierno y la sociedad estaban dominados por las tradicionales clases criollas? ¿Por qué entonces era más patriótica una Bolivia unida sin autonomías indígenas?
* Escritor uruguayo. Profesor en la Universidad de Georgia, EE.UU.
Por Jorge Majfud *
La rápida conquista de Amerindia hubiese sido imposible sin la cosmología mesoamericana y andina. De otra forma nunca dos imperios maduros, con poblaciones millonarias y ejércitos de valor, hubiesen sucumbido a la locura de un puñado de españoles. Pero también fue posible por el nuevo espíritu aventurero y guerrero de la cultura medieval de la Castilla vencedora en la Reconquista y del nuevo espíritu capitalista del Renacimiento. Desde un punto de vista simplemente militar, ni Cortés ni Pizarro se recordarían hoy de no haber sido por la mala conciencia de dos imperios como el azteca de Moctezuma y el inca de Atahualpa. Ambos se sabían ilegítimos y les pesaba como no les pesa a ningún gobernador moderno.
Los españoles conquistaron primero estas cabezas o las estrujaron y cortaron para poner en su lugar a caciques títeres y privilegiar la vieja aristocracia nativa, una historia que le puede ser muy familiar a cualquier pueblo periférico del siglo XXI.
La principal herencia estratégica de esta historia fue la progresiva división social y geográfica. Mientras se admiraba primero la revolución cultural de Estados Unidos, basada en teorías utópicas, y luego simplemente se admiró su fuerza muscular, la que procedía por uniones y anexiones, la América del Sur procedía con el método inverso de las divisiones. Así se destruyeron los sueños de los hoy llamados libertadores, como Simón Bolívar, José Artigas o San Martín. Así explotaron en fragmentos de pequeñas naciones como las de América Central o las de América del Sur.
Esta fragmentación fue conveniente a los nacientes imperios de la Revolución Industrial y del celebrado caudillismo criollo, donde un jefe representante de la cultura agrícolo-feudal se imponía sobre la ley y el progreso humanista para salvar su prosperidad, la que confundía con la prosperidad del nuevo país. Paradójicamente, como en la democracia imperial de la Atenas de Pericles, tanto el imperio británico como el americano se administraban de forma diferente, como democracias representativas. Paradójicamente, mientras el discurso de las clases prósperas en América latina imponía el ideoléxico “patriotismo”, su práctica consistía en servir los intereses extranjeros, los suyos propios como minorías, y someter a la expoliación, expropiación y ninguneo de una mayoría que estratégicamente se consideraban minorías.
En Bolivia los indígenas fueron siempre una minoría. Minoría en los diarios, en las universidades, en la mayoría de los colegios católicos, en la imagen pública, en la política, en la televisión. El detalle radicaba en que esa minoría era por lejos más de la mitad de la población invisible. Algo así como hoy se llama minoría a los hombres y mujeres de piel negra en el Sur de Estados Unidos, allí donde suman más del cincuenta por ciento. Para no ver que la clase dirigente boliviana era la minoría étnica de una población democrática, se pretendía que un indígena, para serlo, debía llevar plumas en la cabeza y hablar el aymará del siglo XVI, antes de la contaminación de la Colonia. Como este fenómeno es imposible en cualquier pueblo y en cualquier momento de la historia, entonces le negaban ciudadanía amerindia por pecado de impureza. Para ello, el mejor recurso ahora consiste en la burla sistemática en libros harto publicitados: se burlan de aquellos que reclaman su linaje amerindio por hablar español y encima lo hacen a través de Internet o de un teléfono celular. Por el contrario, a un buen francés o a un japonés tradicional nunca se les exige que orinen detrás de un naranjo como en Versailles o que su mujer camine detrás con la cabeza gacha. Es decir, los pueblos amerindios no tienen más lugar que el museo y los bailes para turistas. No tienen derecho al progreso, eso que no es invento de ninguna nación desarrollada sino de la humanidad a lo largo de toda su historia.
Los recientes referéndum separatistas de Bolivia –evitemos el eufemismo– son parte de una larga tradición, lo que demuestra que la habilidad para retener el pasado no es patrimonio exclusivo de quienes se niegan a progresar sino de quienes se consideran la vanguardia del progreso civilizador.
Si las ideologías y las culturas medievales (es decir, prehumanistas) defendían hasta ayer con sangre en los ojos y en sus sermones políticos y religiosos las diferencias de clase, de raza y de género como parte de la naturaleza o del derecho divino y ahora han cambiado el discurso, no es que hayan progresado gracias a su propia tradición sino a pesar de esa tradición. No han tenido más remedio que reconocer e incluso tratar de apropiarse de ideoléxicos como “libertad”, “igualdad”, “diversidad”, “derechos de minorías”, etcétera, para legitimarse y extender una práctica contraria. Si la democracia era “un invento del demonio” hasta mediados del siglo XX, según esta mentalidad feudal, hoy ni el más fascista sería capaz de manifestarlo en una plaza pública. Por el contrario, su método consiste en repetir esta palabra asociándola a prácticas musculares contrarias hasta vaciarla de significado.
Es fácil advertir por qué un patriotismo o un nacionalismo puede ser fascista y el otro humanista: uno impone la diferencia de su fuerza muscular y el otro reclama el derecho a la igualdad. Pero como tenemos una sola palabra y dentro de ella se mezclan todas las circunstancias históricas, usualmente condenamos o elogiamos indiscriminadamente.
Ahora, la fuerza muscular del opresor no es suficiente; es necesaria también la tara moral del oprimido. No hace mucho una Miss Bolivia –con unos trazos de rasgos indígenas para una mirada exterior– se quejaba de que su país sea reconocido por sus cholas, cuando en realidad había otras partes del país donde las mujeres eran más lindas. Esta es la misma mentalidad de un impuro llamado Domingo Sarmiento en el siglo XIX y la mayoría de los educadores de la época.
El coloniaje militar ha dejado paso al coloniaje político y éste le ha pasado la posta al coloniaje cultural. Esta es la razón por la cual un gobierno compuesto de etnias históricamente repudiadas por propios y ajenos no sólo debe lidiar con las dificultades prácticas de un mundo dominado y hecho a la medida del sistema capitalista, cuya única bandera es el interés y el beneficio de clases financieras, sino que además debe lidiar con siglos de prejuicios, racismo, sexismo y clasismo que se encuentran incrustados debajo de cada poro de la piel de cada habitante de esta adormecida América.
Como reacción a esta realidad, quienes se oponen recurren al mismo método de elevar a la cúspide caudillos, hombres o mujeres individuales a quienes hay que defender a rajatabla. Desde un punto de vista de un análisis humanista, esto es un error. Sin embargo, si consideramos que el progreso de la historia –cuando es posible– también está movido por los cambios políticos, entonces habría que reconocer que la teoría del intelectual debe hacer concesiones a la práctica del político. No obstante, otra vez, aunque dejemos en suspenso esta advertencia, no debemos olvidar que no hay progreso humanista luchando eternamente con los instrumentos de una vieja tradición opresora y antihumanista.
Pero primero lo primero: Bolivia no se puede partir en dos en base a una Bolivia rica y blanca y otra Bolivia india y pobre. ¿Qué fundamento moral puede tener un país o una región autónoma basada en principios de agudo retardo histórico y mental? ¿Por qué no se llegó a estos límites separatistas –o de “unión descentralizada”– cuando el gobierno y la sociedad estaban dominados por las tradicionales clases criollas? ¿Por qué entonces era más patriótica una Bolivia unida sin autonomías indígenas?
* Escritor uruguayo. Profesor en la Universidad de Georgia, EE.UU.
|
Por lobogabriel - 8 de Mayo, 2008, 9:56, Categoría: lecturas
Enlace Permanente
| Comentar
| Referencias (0)
|
Rodolfo Pastor Fasquelle
Pensamientos deshilvanados, con un agradecimiento
A quienes no lo entienden, el tema aun no interesa. Yo escribo cuando se anuncia que ha sido "resuelta" la crisis, con una reforma a la ley de La Fiscalia que pudo hacerse el primer día! Los héroes solo tienen que estar dispuestos a actuar, cuando los demás están intimidados, paralizados por el desanimo o vencidos. Pero la disputa en la Fiscalia no es ya el problema. Ahora ya solo es un síntoma, una manifestación de un nuevo descontento ciudadano contra las disfunciones de la justicia. Años después de cobrar conciencia e incluso de denunciar el sistema, uno vive resignado a que tampoco va a poder hacer mayor cosa y a que, si quiere hacer algo, debe ser discreto y tiene que "entenderle al tramite", porque "aquí así son las cosas", como dice el señor del bucle y no conviene hacer olas.
Uno entiende con el tiempo también sin embargo que, todos somos victimas de ese sistema de omerta y corrupción porque, cuando no afectan inocentes, los encubrimientos la mayor parte de las veces son de delitos contra el interés publico, que es el de todos y cada uno, simbolizan la impunidad e intimidan, dañan a la economía y al desarrollo y generan pobreza. Y llega a entender que no hay una solución de continuidad.
No quiero satanizar ni proteger ni exaltar a nadie porque, sin hacer acepción de persona, respeto a todos y porque no es un asunto personal. Fui yo quien los bautizó como "capos", consciente de que los jefes criminales de la política también tienen deudos y amigos que dan la vida por ellos y nietos con los que juegan en el jardín, enternecidos. Los he denunciado una y otra vez, pero de palabra, sin hacer nada. Los fiscales -hambreando- han conseguido que muchos más atiendan y simpaticen con el reclamo.
El reclamo es que valiéndose de un sistema supuestamente "democrático representativo", que claramente no representa a la voluntad de la mayoría consciente aunque, por defecto de ciudadanía, ha recibido históricamente respaldo electoral, los grupos corporativos de interés factico que tienen secuestrados a los partidos y ponen y quitan autoridades y manipulan la opinión publica, se han apropiado de los mecanismos de poder, y protegiéndose entre si, han hecho una burla de las instituciones de la justicia amenazando incluso con usarla contra quien los reta.
¿Quién quiere vivir en ese infierno en que podría degenerar nuestro país, infierno de inseguridad jurídica personal, de crimen y corrupción social y no solo política? Tan escalofriante como esos paisajes del Bosco que efectivamente retratan el infierno con extravagancia de crueldad y fealdad. Así veo los periódicos.
Pero la literatura analítica no es más que un regodeo que busca profundizar y es por naturaleza propia filosófica y fría. Hace falta reflexión sistemática, en cuanto lo permita el formato, en torno a temas estratégicos. Pero además faltaba acción, para calentar el tema y para escenificarlo, para que la gente entendiera y se movilice, ojala sin caer en el exceso, en el histrionismo, en la vulgarización de un espectáculo mediático olvidado de la razón y la ley con que a ratos amenaza.
Desconfío de los fariseos y de los inquisidores. No se cuales fueron los móviles originales de los fiscales en "huelga", para nada creo que el Presidente los utilice, aunque sin duda tiene un interés en el asunto y no fui a firmar el "libro de solidaridad", porque soy tímido y me asusto con las payasadas de la gente rezando a gritos en publico con los ojos entornados, actuando como posesos, siendo yo seguidor del Nazareno, que enseñaba a rezar "en un cuarto oscuro en donde nadie mas escuche". Pero estoy con su causa.
Hay distintas verdades oficiales que se acercan o alejan de la verdad objetiva. Pero los defectos y distorsiones de la justicia de este país no los puede ocultar nadie, surgen de leyes deficientes y terminan en juzgados con "encantadores de serpientes", pero pasan por la fábrica de impunidad que son la policía corrupta y la fiscalia cautiva. Uno llega a sentirse mal, de flotar de puntillas en la mierda y ver de cerca tanta sinverguenzada, y que nadie hace nada y los que no son cómplices directos fingen demencia pretenden que no esta pasando nada. Curioso. Por primera vez, en un tema trascendente, el control de los medios no pudo prevalecer contra la movilización ciudadana. Esa fractura hay que agrandarla
De modo que si me sorprende esta gente, porque ellos han estado dispuestos a actuar y, al final del día, a morir (estuvo en riesgo su salud y dentro de unas semanas mas se mueren) para exigir un cambio en el modus operandi del sistema, y esa locura inédita, de ofrecer sus vidas por nosotros y en un mundo de replays y cálculos mezquinos, obliga al agradecimiento, aunque sea corto.
Todos los héroes que yo conozco de cerca son imperfectos. Pero si no podemos identificar la contradicción principal estamos perdidos y yo puedo admirar a un compañero(a) o líder(eza), aun desde una perspectiva critica y discrepando de las formas. Y partiendo de de esa conciencia, tenemos que ser tolerantes si por fin vamos a convergir con eficacia en lo esencial. Los héroes solo tienen que estar dispuestos a actuar, cuando los demás están intimidados, paralizados por el desanimo o vencidos.
¿Podremos hacer la diferencia? Insuflados de conciencia y un mínimo de amor patrio. No lo sé; pero encuentro interesante que alguien tenga la ilusión y la esperanza de que podamos aliarnos y conseguir juntos lo que no iba nadie a obtener por si solo. Y la moraleja es que hay que confiar más para avanzar. No tenemos que estar de acuerdo en todo, pertenecer a un mismo partido o movimiento, ni a una sola secta o congregación de las que ahora se llaman a sí "iglesias", no necesitamos ser de la misma raza o casta, ni tener idéntico nivel educativo o ideología. Lo importante es que estemos despiertos y entendamos que aquí hay problemas profundos concatenados entre si y no se van a resolver solos.
Han pasado cosas importantes. Se desarrollaron nuevas formas de comunicación. Yo voy a seguir hablando con quien quiera que se interese en transformar este país y voy a estar dispuesto a tolerar que este gordo o flaco, maquillado o demacrado, que sea rezador o escéptico. Cualquier otro opositor del sistema es mi aliado. Voy a tratar de convergir con la mayoría porque desde la minoría se puede hacer poco y se es demasiado vulnerable.
Los hondureños enfrentamos una coyuntura crítica. Una parte suficiente de nosotros entiende o suscribe al menos una visión alternativa (que sea exacta es otra cosa) a la que invocan las fuerzas más retardatarias del país, los custodios del canon y del talismán, los invitados del aquelarre y supremamente interesados en incrementar sus utilidades y preservar su control.
No hay retroceso. Combatamos las falsas verdades del sistema, su lógica silogística. Converjamos alrededor de los comunes denominadores y los anhelos compartidos. En el camino habrá tiempo para discutir otros sueños, antiguos y posmodernos. Hoy, bastara con reconocernos en el eslabón profundo de la solidaridad por la justicia. Los fiscales no saben todo lo que consiguieron.
Ilusos quienes creen que la crisis "termino". Apenas asoma. Ni aquel que dijimos ni todos los hombres del Rey podrán juntar de nuevo los pedazos de Humpty Dumpty. Las cosas ya no van a poder ser nunca como eran. Y ahora, ¿Cómo van a hacer para esconder los resultados de las investigaciones que afectan a todos los poderosos de este país? ¿Como le van a hacer para esconder las manos peludas en las negociaciones para las nuevas elecciones?
Yo voy a tratar de durar hasta más allá del 2030, tomando mis precauciones y vitaminas y ejercitándome. Pero quiero que estos garabatos sigan luchando después aun con las conciencias. Tengo esa visión de sobrevivir en la letra.
|
Por lobogabriel - 8 de Mayo, 2008, 9:19, Categoría: lecturas
Enlace Permanente
| Comentar
| Referencias (0)
|
LA MÍSTICA DEL DECIMISTA- Fidel Alcántara Lévano - Perú-
|
El verbo decimístico, se torna rico en matices, cuando el ser se espiritualiza bajo bondades divinales de toda índole según sus ideas y creencias, lo que le da eterna efervescencia natural según la inmensidad de su fe. Es cuando la ofrenda poética adquiere profundidad y apertura nuevos horizontes de paz y amor sobre la faz de la tierra. Es que la creación literaria y todo el arte integral y las acciones y realizaciones más sublimes de la vida, es el máximo fruto de la inteligencia superior del hombre. Es que si por no ser contemplativo, reflexivo; emprende el difícil viaje en este caso específico, de la estrofa decimal Iberoamericana; su creación resultará superficial, inconsistente y no llegará a las entrañas en todo su esplendor por no tener esencia, ni base inspirada en la vida misma. Más si sucede lo contrario, resulta una creación inmarchitable en el tiempo y el espacio por ser una de las grandes disciplinas motivadoras de las cualidades comunicativas del hombre. Es que la persona, si es vacía en alma, cuerpo y mente ¡Que podría ofrendar para la posteridad? Con una lúcida meditación sobre el entorno donde se realiza el ser humano, en su vibrante cielo interior, se va edificando el venero literario que aparece en cada motivación, ante el estímulo exterior que determina la acción de escribir y se crea el inmenso manantial del verso encantador.
Es por eso que el poeta popular, en su aparente oficio vano, es un excelente conocedor de las costumbres humanas y de los secretos y misterios que encierra el planeta y del hombre que lo habita. De ahí que esta avidez por el conocimiento en toda su dimensión, genera en el ser, una fuente interminable de creación poética, que hace nido en el ser, reforzando el innatismo propio de algunos seres favorecidos por la providencia o de los que a fuerza de tesón y voluntad, edifican su norte literario. De ahí que no es una persona común y corriente. Es el reflejo de su amor a la vida que le da la patente de ser escritor de realidades infinitas, después que todo el saber adquirido es procesado por el computador biológico y energizado por la bondad del ser. No es la cosecha de la casualidad, del oportunismo, de la desocupación, de la suplantación del talento. Es el producto final de una humanización que empieza desde antes de nacer y que no termina ni con la muerte al ser parte de la existencia. Por eso el mar, el campo, el aire, todo el medio ambiente y el conocimiento de sí mismo y de los demás en su totalidad, origina una mentalidad lucida, capaz de transformar el lenguaje con que se habla cotidianamente, en todo un ramo perfumado de palabras bellas que visualizan panoramas de ventura y despiertan las ansias de vivir cerca de la magia de un poema. En este sentido, el artista; según mi humilde opinión, es un elegido, un privilegiado por las fuerzas sobrenaturales de dimensiones ocultas que se posan en ciertos seres y se plasman, previa divinización de sus almas; en auténticos difusores de un arte que a pesar de la época y el modernismo deslumbrante, no muere, ni morirá tampoco, por nacer de la misma fuente donde se origina las más grandes hazañas y conquistas del ser. Por eso marcha inmarcesible, dejando huellas indelebles para la posteridad, hasta en los rincones mas alejados de la tierra, irradiando su halo celestial, despertando nortes de felicidad, cimentando los pasos terrenales, haciendo la vida más llevadera, unificando al ser con el firmamento que lo a coge y generalmente sucede en aquellos, que en una muestra de capacidad; saben muy bien , cuál es su verdadero rol en esta vida pasajera sobre el lomo de la tierra; por lo que se convierten sus resplandores en patrimonios culturales de la humanidad por los siglos de los siglos.
|
Por lobogabriel - 7 de Mayo, 2008, 9:28, Categoría: lecturas
Enlace Permanente
| Comentar
| Referencias (0)
|
Harold Alvarado Tenorio: los premios y la gloria
|
Nada hay comparable a la gloria y más, si viene acompañada de metálico. Antes de la proliferación de los medios masivos de comunicación, se creía que la fama se ganaba por méritos, fuesen del bien, y por supuesto, del mal. No hay, ni habrá, Jesús sin Pilatos, yin sin yan, blanco sin negro. Ahora sabemos que ni dura y puede obtenerse de mil maneras. E incluso, teniéndola, puede servir de nada, porque a nadie importa.
La fama, conocida por los romanos como Voz Publica, fue una de las hijas de la Tierra, habitaba en el centro del orbe, vivía en un palacio de mil aberturas sonoras por donde entraban y salían las voces, y era asistida en su vida diaria por la Credulidad, el Error, la Falsa Alegría, el Terror, la Sedición y los Falsos Rumores. Todo ello habita ahora en los treinta segundos de todos los televisores del mundo. Así la retrata Virgilio en los versos 173 a 186 de La Eneida:
Vestiglo horrendo, enorme; cada pluma
cubre, oh portento, un ojo en vela siempre
con tantas otras bocas lenguaraces
y oídos siempre alertas.
Por la noche
vuela entre cielo y tierra en las tinieblas,
zumbando y sin ceder al dulce sueño;
de día, está en los techos, en las torres,
a la mira, aterrando las ciudades.
Tanto es su empeño en la mentira infanda
como en lo que es verdad. Gozaba
entonces regando por los pueblos mil
noticias, ciertas las unas, calumniosas otras.
Si para hacerse rico no es necesario ser famoso, en el inframundo de la literatura, nadie puede serlo sin la fama y sin los premios que depara el poder y que el galardonado alcanza mediante la compra de sus libros, los viajes y el reconocimiento si no, del señor presidente, si de algunos de sus ministros, directores generales, confidentes, mayordomos y bien cierto, embajadores. Que yo sepa, desde el mismo Rubén Darío, una legión de escribanos y lameculos pretendidamente poetas han sido recibidos, en los puertos de mar y de aire, por los embajadores de sus respectivos países en aquellos otros donde van para promocionar sus tomos y venderlos a las bibliotecas públicas de cada república o dictadura. Hace poco, para dar un ejemplo, vi cómo un embajador ultra reaccionario, en una isla del Caribe recibía con toda clase de zalemas y prebendas a un pretendido intelectual progre, protegido por un ex presidente homicida, y publicista de toda clase de cartillas promovidas por una señora que nunca aprendió ballet y se dedicó a una emisora de radio pagada con dineros de los contribuyentes.
Sin embargo la gran ilusión, la ciertamente visible y aparentemente perdurable, la deparan los Premios sostenidos por las sumas en firme.
Cada país tiene los suyos, pero es España la que pone la marca más alta, con unos de 1600, varios de los cuales son o Premios Políticos [Cervantes, Reina Sofía, Menéndez Pelayo, Príncipe de Asturias, Premios Nacionales, Premios del Ministerio de Cultura, de las Juntas, Xuntas, Yuntas, Zuntas], o Sociales, otorgados por Cajas de Ahorros, Alcaldías y Diputaciones, y los Económicos, dedicados al mercado internacional del libro como los Casa de América de Poesía (6.000 Euros); Generación del 27 (15.000); Ciudad de Melilla (18.000); TIFLOS (36.000); Jaime Gil de Biedma (16.000); Fundación Loewe (27.000); Fray Luis de León (12.000); Emilio Alarcos(15.000); Cáceres 6.000) y Viaje del Parnaso (18.000), todos controlados por la mano inefable de Jesús García, alias Chus Visor y los de “novela” Planeta, Nadal, Biblioteca Breve, Lara, Plaza y Janés, Lengua de trapo, Primavera, Alfaguara, etc., cuya dotaciones económicas oscilan entre los 300 y 700.000 euros según la Guía de Premios y Concursos Literarios, con 500 concursos para narradores y unos 450 para poetas y sólo 62 para ensayo y 70 para teatro.
El 9 de Setiembre de 1981, un año, diez meses y trece días antes de ganar el Premio Nobel, Gabriel García Márquez escribía que luego de una larga vida como periodista y escritor, tenía más de cincuenta años, sólo podía arrepentirse de haber ganado dos laureles, uno en 1954 patrocinado por la Asociación de Escritores de Colombia, con un cuento sin terminar, y el otro, en 1962, de la Esso Motor Company, con tres mil dólares de gaje, con una obra que no tenía título y hoy es conocida como La mala hora, porque según el emisario de los patrocinadores, “nadie había mandado ninguna obra que valiera la pena”. Nunca asistió a las premiaciones porque tuvo la impresión muy desapacible de haberse prestado a una farsa pública y una vez más a la promoción de una empresa que nada tenía que ver con la literatura.
Todo eso lo decía el genio de Macondo hace 28 años, cuando apenas se oía hablar en los medios de Borges, Cortázar, Gil de Biedma, Lezama, Guimarães Rosa, Ángel González, Carpentier, Onetti, Rulfo, Cabrera, Caballero Bonald, Paz, Vargas Llosa o Antonio Caballero y no habíamos pasado de la función del deslumbramiento a la edad del mercado y cabildeo y ni el Gouncourt, el Femina o el Medicis habían sido degradados a monarcas de la intriga como Álvaro Mutis, ni existía en Hay Festival en Cartagena, ni la mejor revista del mundo era El Malpensante y el universo estaba poblado de Volpis, Fresanes, Birmajeres, Francos, Roncagiolos, Pazsoldanes, Vazquenes, Jaramillos y Bonetes, ni los grandes críticos literarios trabajaban en la Universidad Javeriana bajo la férula de la diosa Ignorancia.
Porque toda esta legión de beneficiarios de los erarios públicos, que escriben no por una necesidad ineludible sino para ganar concursos y prebendas, y garrapatean culebrones sobre cualquier cosa, incluso sobre poetas y asesinos de la conquista de América, deben tener presente que su gloria durara tanto como la de Manuel Terrín, un electricista de Córdoba que ha ganado la media pendejadita de 1530 concursos, 500 de ellos de narrativa y es famoso por ser desconocido.
Ni Cervantes, ni Dostoievski, ni Flaubert, ni Proust, ni Borges, ni Machado de Asis escribieron para que los invitaran a las Ferias del Libro y los Festivales de hoy. Escribieron bien porque dijeron las verdades de su tiempo, porque no fueron la voz de los establecimientos, y quienes les leen saben que no mienten. Porque quien crea una voz, crea un destino y vivirá para siempre, como bien lo entendió Han Yu, un poeta chino que conocí en el siglo VIII, y me dijo:
Todo resuena cuando se rompe el equilibrio.
Las yerbas son silenciosas,
pero si el viento las agita, silban.
El agua calla,
pero si el aire la mueve, repica;
las olas mugen: algo las oprime;
la cascada se precipita: le falta suelo;
el lago hierve: algo lo calienta.
Son mudos los metales y las piedras,
pero si algo los golpea, rechinan.
Así el hombre.
Si habla, es que no puede contenerse;
si se emociona, canta;
si sufre, se lamenta.
Todo lo que sale de su boca
se debe a una rotura...
Cuando el equilibrio se fragmenta,
el cielo escoge entre los hombres
aquellos más sensibles y los hace hablar.
publicado en revista Arquitrave (Colombia). Envio Vilma Vargas (Costa Rica)
|
Por lobogabriel - 5 de Mayo, 2008, 15:13, Categoría: lecturas
Enlace Permanente
| Comentar
| Referencias (0)
|
LA HIJA PREDILECTA DE BOLÍVAR Por Adys Cupull y Froilán González
|
“Hija Predilecta” la llamó Simón Bolívar cuando le explicaron que aquella extensión riquísima de América, de hermosos paisajes se llamaba Bolivia, en su honor. La propuesta fue realizada por el prebístero, Manuel Martín Cruz, en la primera Asamblea Deliberante realizada en Chuquisaca.
Ese querido país situado como un corazón en el mismo centro de América del Sur, fue llamado oficialmente República de Bolivia el 3 de octubre de 1825. Esa vez, Simón Bolívar habló de gratitud, bondad y merecimiento, y señaló que la Libertad estaba arraigada en su propio nombre. En aquella Asamblea, se le proclamó Primer Presidente de la República y luego le sucedió, Antonio José de Sucre, El Mariscal de Ayacucho. Así se forjaron las raíces constitucionales de la Nación boliviana , por hombres y mujeres que no le pidieron nada y dieron hasta su propia vida, por liberarla del coloniaje español.
Entonces Bolivia tenía mar, y poseía otras extensiones de tierra que perdió durante guerras fronterizas promovidas por intereses de los grandes monopolios expansionistas venidos de Alemania, Inglaterra, y los Estados Unidos de Norteamérica. Sus Compañías fueron promotoras de guerras fraticidas entre Chile, Bolivia y Perú; Bolivia y Brasil; y Bolivia y Paraguay, en las que perdieron la vida miles de bolivianos, paraguayos, peruanos, brasileros y chilenos.
Bolivia es el corazón que late, que ha sufrido la inmensidad de las divisiones planeadas por los intereses foráneos sobre su aguerrido pueblo: más de 150 golpes de estado en su historia.
En los últimos años, actuaban impune Los Novios de la Muerte y asesinos nazis llegados de Europa después de la Segunda guerra Mundial, pertenecientes a las hordas hitlerianas.
Persecuciones, encarcelamientos, desapariciones, torturas, asesinatos. Inestabilidad política que acompañó el hambre y miseria de las masas desposeídas cuya dignidad y autoestima venció la discriminación, la ignorancia, y expotación a que estuvieron sometidos.
Bolivia ha sufrido por décadas una elevada mortalidad infantil y materna, y se señaló siempre por ser uno de los países de menor esperanza de vida.
Había desconsuelo y pobreza donde la riqueza natural se desborda desde las elevadas cumbres, el altiplano, hasta los grandes valles intramontanos y selvas.
Posee grandes reservas de petróleo y gas; y está considerado el cuarto productor mundial de estaño. Es abundante en cobre, plata, tungsteno, antimonio, hierro, milenium, zinc, oro, amatista y gemas. Posee el Salar de Uyuni considerado uno de los más grandes del mundo.
Su clima varía desde las nieves perpetuas, frío seco, templado, húmedo y caluroso tropical que propicia una amplia y diversificada producción agrícola y pecuaria. Produce arroz, maíz, casi todas las viandas, vegetales y frutas. Además soya, trigo, cebada, quinua, coca, papas de las que cuenta con una de las más amplias variedades del mundo, y plantas medicinales.
Posee Bolivia una importante cuenca fluvial, forma parte del desarrollo hidrográfico de la Amazonia. Varios de sus ríos son navegables, igualmente el lago más alto del mundo que es el Titicaca.
Su historia está forjada en un largo tiempo de luchas por la emancipación de su pueblo y contra la penetración del Imperio de Norteamérica en sus asuntos internos. Parió guerrillas, mártires, y héroes, asesinatos de inocentes en las minas, universidades, campo; y también luchas internas, venganzas, odio, muertes injustas.
El pueblo cansado de las humillaciones respondió con una sorprendente decisión democrática en la última elección presidencial. Hoy, los sueños de redención de los bolivianos se vuelven realidad, se pone en práctica la justicia a favor de las masas, y se realizan grandes transformaciones económicas, políticas y sociales.
Bolivia es Titicaca, Tiahuanaco, Samaipata; es el quechua, aymara, guaraní, chiriguano y guarayo. Es el Cristo de Cochabamba, la virgen de Urcupiña, el petróleo de Camiri; la vicuña, la llama, alpaca y guanaco del Altiplano. Bolivia es La Paz con sus aguayos y polleras, Sucre y Santa Cruz con su Vallegrande, Cochabamba con el Cerro de la Coronilla , Beni y su río Mamoré; Pando y su taquirari, Tarija y sus viñedos, Oruro con los mineros de Huanuni y Siglo XX. Es Potosí con su cerro de plata, saqueado. Bolivia es el carnaval de los cambas; el Ekeko y La Diablada de los collas. Es el cuñapé, el chairo, el locro, el charqui, el chuchuhuasi, el api, el tereré y el mate. Es quena, zampoña, tarka, pinkillo, y charango. Bolivia es Elsa Paz y Mario Chávez.
Mirar Bolivia es apreciar la pintura de Lorgio Vaca y Miguel Alandia; la voz de Zulma Yugar y Gladys Moreno; la cinematografía de Jorge Sanginés y Beatriz Palacios, las obras literarias de Sergio Almaraz, Jesús Lara, Augusto Céspedes y Néstor Taboada; es la poesía de Yolanda Bedregal y la guitarra de Benjo Cruz. Es el valor de Juana Azurduy de Padilla, Bartolina Sisa, Eduardo Avaroa, Pedro Domingo Murillo y Marcelo Quiroga Santa Cruz. De los sacerdotes Luis Espinal y Mauricio Lefebre; del Che, Inti y Coco Peredo.
Bolivia es la Cantuta y el Cóndor majestuoso y ritual en las altas cumbres andinas. Es mirar la luminosidad del Illimani y las aguas del Piraí. Siempre será Bolivia corazón de Nuestra América, única, indivisible, independiente y soberana. Agradecida forma de honrar al Libertador.
|
Por lobogabriel - 5 de Mayo, 2008, 9:07, Categoría: lecturas
Enlace Permanente
| Comentar
| Referencias (0)
|
Rorina Valcarcel: VALCÁRCEL Y YO (HERENCIA DE MI PADRE)
De estar con nosotros el bardo y político Gustavo Valcárcel (Arequipa, 1921-Lima, 1992) celebraría hoy sus 86 años. Este 20007 además se cumplen cinco décadas desde la aparición de su poemario Cantos del Amor Terrestre y quince años desde que nos dejó.
Su hija, Rosina Varcárcel Carnero (Lima, 1947), poeta y antropóloga, fue testigo de destierros, encarcelamientos, vivencias políticas/literarias que plasma en las siguientes líneas:
EL CONGRESO DE LA REPÚBLICA de Perú rindió homenaje a Gustavo Valcárcel el jueves 20 de junio del 2002. Gustavo nació el 17 de diciembre de 1921. —————————————– VALCÁRCEL Y YO (HERENCIA DE MI PADRE)
Las cosas y visiones del pasado se ven con más claridad cuando el llanto ha purificado nuestros ojos. Romain Rolland
Escenas de la vida familiar
Hijo de César A. Valcárcel y Mercedes Velasco Seminario, Gustavo nace en Arequipa el 17 de diciembre de 1921. La infancia fue con él implacable; su padre, noble médico, muere a los 40 años vacunando gente india y pobre en el Cusco, contagiado de tifus exantemático. El abuelo no tenía propiedad ni ahorros, en su billetera hallaron sólo cuatro libras esterlinas. Por su sacrificio, el Congreso (época de Leguía) concede montepío a la viuda y tres becas de internos para los hijos mayores. Así, trasladado a Lima, a los seis años, en abril de 1928 inicia estudios en el Colegio Salesiano (hasta 1938), etapa ardua que le deja hondas huellas. Ingresa a San Marcos, Facultad de Ciencias, en 1939 y, expulsado por criticar a un docente, pasa a la de Letras un año después. Vio interrumpida su vida universitaria, pues su activa militancia política lo lleva varias veces a prisión. Integra el grupo Los Poetas del Pueblo (con Mario Florián, Guillermo Carnero Hoke (fundador), Ricardo Tello, Luis Carnero Checa, Julio Garrido Malaver, Eduardo Gibaja y Alberto Valencia, todos muy jóvenes) y gana los Juegos Florales Universitarios de 1947 (bajo el seudónimo Lucifer con los sonetos que luego verían la luz, en 1948, en Confín del tiempo y de la rosa, con prólogo de Xavier Abril), y el mismo año obtuvo el Premio Nacional de Poesía. Funda entonces la revista de artes y letras Idea (1950). Es deportado a México en 1951.
En nuestro caso, las escenas de la vida familiar, guardadas por el inconsciente y la retina, unidas a la historia en que fueron engendradas, perviven grabadas en nuestra piel, rodeadas aún del sentimiento de desarraigo; pero también de la solidaridad que refleja la entrega paterna a las causas populares. Al leer, hoy, los versos de Gustavo: “Vinieron los hijos, ¡quién creyera!, con un ramo de alegría en cada ojo“, me siento más hija que nunca.
México Habitar la patria de otros es una extraña experiencia. Tras un viaje en barco sin rumbo, el 9 de marzo de 1951, a mis 4 años, me envuelve el sensual ritmo de una danza anunciando que hemos llegado a México. No se sabe si sobreviviremos al largo exilio de papá, cuentan. Desamparados y fuera de la ley –mis hermanos Gustavo, Xavier, Marcel y yo–, formamos parte de la rebelde legión de expatriados por orden del general Manuel A. Odría, cuyo ochenio ensombreció la vida democrática del país.
A la semana, Gustavo, mi padre, se dirige hacia El Colegio de México para entregarle a Alfonso Reyes una carta de Catalina Recavarren, en el deseo de obtener una beca. El conocido literato afirma: «No hay una sola, con los laureles recibidos en su país sería enaltecedor tenerlo en nuestras raleadas filas, pero por ahora no es posible». En la tarde, se traslada al Palacio de Bellas Artes, en el segundo nivel ve un andamio y sobre él, a Siqueiros, quien está acabando la obra: Cuauhtémoc contra el mito. Ahí está dos horas hasta ver descender al muralista y poder abordarle: «Soy un escritor peruano desterrado, acabo de llegar. Le entrego esta revista que dirigí en Lima. Hay un artículo que habla de su obra y de la de los otros muralistas». Tras revisar la publicación, David Alfaro lanza la interrogante esperada: «¿Lo han expatriado, por aprista o por comunista?». Sin esperar, mi padre dijo: «Por aprista, maestro. Pero en mi país guardé buen vínculo con los camaradas y hemos realizado acciones de frente único». «Está bien, dijo Siqueiros, no discrimino a los que sufren por transformar la sociedad en que vivimos. ¿En qué puedo servirle?». «Me urge trabajar porque he traído conmigo a mis cuatro pequeños y a mi esposa». «¿Qué edad tienen los niños?». «Cinco años Gustavo, el mayor, ocho meses Marcel, el menor». «¡Es atroz! Algo se hará…». Y así, Siqueiros, le consigue un puesto en el Patronato del Ahorro Nacional.
En la calle Zacatecas nos acompañan los cálidos tíos Willy Carnero y Hebé Heredia, Eduardo Jibaja y Consuelo Alcalde. Nuestro primer cuarto es modesto, tanto que se filtra la lluvia y nos da tos convulsiva. Para aliviar el pesar, papá prende la radio y oímos El Concierto N° 1 de Eduard Grieg, con el cual enamoró a mamá. En ocasiones posteriores nos deleita con Cuadros de una exposición de Mussorgski y otras piezas. Como preferimos El Lago de los cisnes y Cascanueces, más adelante Gustavo nos habla de Peter Tchaicovski y el Grupo de los Cinco. Hasta este sótano llega a visitarnos Siqueiros. El muralista y papá cultivaron una amistad cercana hasta el final de nuestra estada en la tierra de Benito Juárez.
Tenemos para comer, gracias a aquel ente estatal, y papá presto compone La Prisión, novela que con el olfato de Jesús Silva Herzog, director de Cuadernos Americanos, se edita el mismo año. Más adelante, con el permiso de la Revista de América, la Editorial Cultura, lanza La agonía del Perú, libro integrado por los artículos que Gustavo escribió -entre mayo y junio de 1951- acerca de la situación del Perú, la masacre de Arequipa y la militancia en el Apra. Ejerce el periodismo, principalmente en El Universal (a cargo de Gregorio López y Fuentes, novelista), Excelsior y El Nacional, más adelante en Novedades de México y El Popular, y así esta labor cubre otras necesidades y abre el horizonte de una patria nueva. Aunque a fines del año 1951 tenemos que mudarnos al edificio de la calle Monterrey, ocupado en alto índice por yanquis, y, aquí nos dan facilidades porque como familias “decentes” seremos un biombo para el tráfico de drogas que ocurre a nuestras espaldas.
Guatemala Tras la renuncia al APRA, Gustavo traza otra senda audaz: un viaje a Guatemala bajo el gobierno de Jacobo Arbenz; conoce al joven Che Guevara, se acerca al marxista-leninista Partido Guatemalteco del Trabajo, arma proyectos periodísticos y varios actos, ej. la fundación del Frente Revolucionario Peruano. Los niños somos parte. Registra Gus: «Acompañados de nuestros hijos, desfilamos hombro a hombro con todos los desterrados democráticos (…) en el magno e histórico desfile del día de los trabajadores».
Huelo aún la leña que ardía en la cocina, me veo girando en las rondas con mis hermanos y los hijos de las cálidas indias de ligero andar, veo los bueyes en el umbral de la casona, a papá criando pollos que la peste se ha de llevar. Nos nutre el romántico aire provinciano, pero tenemos que dejar a ese hermano país de Centroamérica para volver a México, pueblo que nos brinda asilo y amistad.
“México lindo…”, Gustavo y la solidaridad El 2 de julio de 1954 los mexicanos protestan por la intervención de la CIA en Guatemala. En ese mitin, entre la multitud, papá señala: «Ahí están Diego Rivera y Frida Kahlo», y, aquella musa en silla de ruedas se nos revela, es una hechicera de obsidiana, su cuerpo herido luce aún cual diosa azteca. Ella tiene 47, padre 33 y esta cronista siete años. En 1956 Rivera dibujará el rostro de Violeta, único tema peruano hecho por él, reproducido en la portada del bello libro de Gustavo Cantos del amor terrestre, con prólogo del mismo Diego. También para ella, y resumiendo la vida en México, mi padre escribió su poema más recogido en antologías, “Carta a Violeta”: “Te escribo desde tu propio hogar / Ciudad de México, 19 de noviembre, / enfermo como estoy en nuestra cama vieja / sintiendo despeñárseme la sangre / en pos de ti, río inacabable. // Sobre la almohada, a mi lado, / tibio yace tu último sueño //… Y aun cuando te miran mis hijos fijamente / me parece que son frases sus miradas / de un alfabeto que fui incapaz de escribir // … Sobre esta nueva vida deseaba escribirte / ahora que marchaste temprano a rescatar / nuestros libros del camarada Lenin / nuestros cuadros de Flores y Gutiérrez / y tu reloj y mi reloj embargados por los mercaderes“.
En las tardes, papá nos cuenta historias (luego impresas): «Nuestros antepasados indígenas lucharon con valor muy grande contra los españoles … El mejor mexicano de entonces, el más valiente, se llamó Cuauhtémoc. Pero no sólo en Tenochtitlán hubo duras peleas … en Yecopixtla y en Chiapas los indios combatieron hasta morir. Y, los que no fueron muertos, se arrojaron con sus mujeres e hijos desde lo alto de los cerros hasta lo hondo de los ríos. Escogieron la muerte antes que la esclavitud». Por ello su complacencia con nuestros dibujos escolares, donde revivíamos sus episodios de los héroes Cuauhtémoc, Miguel Hidalgo, el cura Dolores, José María Morelos, Benito Juárez, Francisco Villa y Emiliano Zapata.
En nuestro hogar se oyen los valses La nube gris y El plebeyo; también La Cumparsita y otros tangos de Carlos Gardel, que papá y mamá bailan majestuosos. Gracias al calor que ellos brindan a varios compatriotas, nos llueven más lecciones como las narraciones paisajistas que Juan Pablo Chang (Juanito) nos cuenta al atardecer. Luis de la Puente fabula que a las puertas del Cusco, y aun en todo el Perú, crece el maíz de oro y caminan las llamas de plata; y nos enseña la letra del himno patrio. Nos lee su tierna poesía Juan Gonzalo Rose; prodiga su humor fino Manuel Scorza. De yapa nos alegran los generosos mexicanos Nacho Magaloni, poeta, Lencho Carrasco, arquitecto, la Lochita, María Elba y Santos Bárcena y con su afecto amplían el espacio lúdico. Mientras jugamos a las escondidas con Anita, Carmen y Nuri, bajo la melodía de Las Vírgenes del Sol, conforman un contrapunto Jacobo Hurwitz, Teodoro Azpilcueta, Augusto Chávez Bedoya, Genaro Carnero, la tía española Maruja Roqué, mis padres y la mayoría de los estoicos apátridas apristas y comunistas, quienes debaten incansables sobre el futuro de los pobres de nuestro Continente.
Paseos, cuentos y ocurrencias Guardamos fotos del primer paseo dominical al hermoso bosque de Chapultepec, en abril de 1951. Vamos allí con papá, a menudo, a correr, jugar y comer jícama con chile piquín. Incluso en invierno, con él que nada con deleite, chapaleamos en la piscina del Club Deportivo Hacienda. A la salida nos invita helados con forma de Sol, que saboreamos felices y otras veces caminamos hasta el zoológico donde nos cautivan los osos y los monos. Cerca hay un pequeño bar al paso donde nos convida bocados de su cóctel de camarones. Ciertos sábados, al mediodía, con el fruto de la venta de libros, entran a la cocina él y el tío Lucho de la Puente, mezclan ingredientes, ensucian por doquier y entonan Estrellita del Sur y La flor de la Canela: Déjame que te cuente, limeña, ¡ay!, déjame que te diga, morena, mi pensamiento …, cocinan, ¡vaya suerte!, platillos de bacalao u otras delicias marinas. Papá, aficionado a los toros, cuando consigue entradas, ¡zaz!, vamos rumbo a la plaza, con enojo de mamá, que es ecologista. Y cinco veces al año nos sorprende: silba desde la calle y dice: «Viole, ven con los chicos, nos vamos a Veracruz en este momento…». Fuimos, así, además a Oaxaca, Palo Bolero, Xochimilco, Quautla. Ella, ansiosa, contesta: «Pero, no están preparados… ». Él replica: «Así como están, pónganse las chamarras y bajen todos». Y nosotros, raudos, bajamos con nuestro perro Palomo. Aunque en la ruta Xavier o yo podamos enfermar, igual dejamos que la magia de lo inesperado nos envuelva. Similar imán ejerce la fantasía que nos llega en bellas ediciones, omnipresentes en mi hogar, siempre como recompensa. Mis padres, Gustavo y Violeta, pedagogos autodidactas, compran libros rusos de maravillosos cuentos, como Chuk y Gueck, y La Manopla, que devoramos prestos.
El fervor por el séptimo cielo
Y eres la guardia zarista que dispara en la marcha y eres la gente que cae desplomada en las gradas y eres el ojo de la madre que se quiebra en el grito y eres el coche huérfano del bebé cuesta abajo… Óscar Limache
Complejo, introvertido, padre tiene la melancolía de los cipreses y canta “Si me han de matar mañana que me maten de una vez…“. A él lo anima la pasión por los documentales sobre las guerras mundiales, la guerra civil española, la revolución mexicana, la bolchevique, los pueblos, las ciudades, la ciencia, la música, el arte, el cosmos, los viajes marinos***. Le fascinan y llora de risa con Chaplin y el Gordo y el Flaco. Su afición es colectiva, didáctica, no es por azar que nos lleve durante varios sábados al cineclub de la Asociación Cultural Mexicano-Soviética, abriéndonos la puerta del arte al mostrarnos el cine ruso en su recreación de las gestas de su pueblo. Vemos La Madre, Alexander Nevski y Acorazado Potemkin de Eisenstein. Aquel pasaje de la madre con su bebé en coche cayendo por la escalera en medio del tumulto reprimido por la guardia zarista en Odesa, me suscita una reacción visceral. Al salir, el paisaje se ha modificado. Despertó en ese momento una romántica adhesión a los oprimidos.
Gustavo se consagra al periodismo mexicano. Difunde diálogos con artistas del cine; el Indio Fernández y Silvia Pinal le impresionan por su sencillez y talento: «Fernández fue discípulo del gran Eisenstein. Él va a México mientras el resto de cineastas se traslada a Hollywood. La Cucaracha es una suerte de Acorazado …mexicano, la saga de la revolución». Papá también edita documentales, en ellos reinventa gestas, ej. Benito Juárez, o presenta realidades insólitas (como Museos de cera o El cementerio del D.F.). Sus crónicas abarcan también el arte pictórico, en su búsqueda de registro de los principales indicadores de la vida cultural de que es testigo y sujeto, celebra la amistad con Diego Rivera y Siqueiros y presenta sus experiencias en páginas, recogidas, luego en Novedades de México, por ejemplo “Los últimos murales de Siqueiros” (22/07/51) y en su libro Ensayos, publicado, años después, por Editora Perú Nuevo, en Lima.
Papá añora a sus hermanos Jorge, Oscar y Doris, y a su madre. La abuelita Mercedes amorosa vende todas sus pertenencias y así con mi tía Doris, llegan hasta México a cobijarnos cual milagro infinito. Al poco tiempo –papá- sufre una crisis y le operan de emergencia del estómago en una clínica cercana, adonde llegan intelectuales fraternos a donarle sangre. Más adelante, ya en Lima, la abuela también se pone grave y agoniza. Alejandro Esparza Zañartu, Ministro de Gobierno del dictador Odría, a pesar de los pedidos de intelectuales destacados como Sebastián Salazar Bondy, le impide despedirse de su madre. Y cuando llega el anunciado cable papá se tira contra las paredes enloquecido de dolor y alumbra uno de sus poemas más cDEFANGED_Onmovedores.
Vuelta a la patria Aunque mis hermanos y yo empatamos muy bien con México y el Perú continúa siendo ajeno, el “país clausurado”, luego de la amnistía que da el Parlamento de Manuel Prado, la noche del 9 de diciembre de 1956, regresamos a la patria, hablando como “meros cuates” y bailando el jarabe tapatío. En el aereopuerto están los parientes Elma y Luis Herrera Carnero (el pintor en su Ford modelo T), Ernesto Elías Carnero, Germán Carnero Saldarriaga, Alberto Rospigliosi y Humberto Canalle. Éste, con la tía Luisa, nos acogen en su casa de la calle Colina, Barranco. Ahí vi el esplendor del mar (otro que el entrevisto en Veracruz), juego a la muñecas con Susy y Eli mientras mis hermanos hacen de las suyas con el primo Beto. El quetzal de Guatemala, la serpiente y el águila mexicanos nos han armado un relajo en el que la llama inca es la más totémica. A fines del ‘56, vuelta a la patria, la vida social que halla papá es similar a la que dejó. Si, acaso, más acentuados los sentimientos de liberación. Por ello, en el verano del ‘57 mientras papá, ya a sus anchas, sueña el semanario Perú Popular, sus cuatro hijos tenemos que soportar un tedioso ciclo de recuperación para aprobar historia y geografía nacionales.
Adolescencia y juventud en Lima Colegios estatales y la Universidad de San Marcos Papá es imprevisible como una pieza de jazz y tan anticlerical que nos hace exonerar del curso de religión, a mis hermanos en el Melitón Carvajal y a mí en el Fanning. En represalia, una autoridad de mi colegio, la Señora Amado, jefa de Normas Educativas, un hostil invierno desde el micrófono del 2° piso gruñe: “¡Esa Valcárcel!, ¡qué tanto se mueve! ¿por qué no está en fila? ¡Castigada!”. Se refiere a mí, a media voz, como “hija de comunista ateo”. Padezco una “sutil” revancha contra el librepensador.
En nuestro país, durante la crisis del poder oligárquico (entre 1957 y 1962), se inicia la lucha por la recuperación del petróleo de Talara que la IPC explotaba ilícitamente con la anuencia del gobierno de Prado y antecesores. En 1957, en el PCP, Gustavo, Violeta, Julio Dagnino, Miguel Tauro (que era el responsable pese a su juventud) y otro militante llamado el “Zambo”, conforman su primera célula con estructura orgánica (la “Julius Fucik”). Papá alterna sus tareas en la prensa revolucionaria: Perú popular, (1957-´58) Frente (hacia 1960) y Unidad (¿196…?), dirigido antes por Héctor Béjar. Por ello, el grato ruido, el olor a tinta de las imprentas y la presencia querida de Scorza y Rose llena mis iniciales domicilios; las voces nuevas para mí son las de Luis Nieto, Romualdo, Alberto Hidalgo, Paco Bendezú, Eleodoro Vargas Vicuña, Javier Heraud, César Calvo y Tomás Escajadillo. Se escuchan debates que sostiene papá con los tíos Chang y de la Puente Uceda, reanudando los coloquios mexicanos, mientras él fuma cigarrillos Inca, y otra vez me llega el aroma del café que beben y el brío de estos luchadores. Se suman Ricardo Tello, Héctor Cordero, Guillermo Lobatón, Santiago y Luis Zapata, también jóvenes intelectuales como Julio Dagnino, Héctor Béjar, Lea Barba, Félix Arias-Schereiber y Carlos Franco. Febriles, valientes, tratan de entender y transformar la patria, conspiran en los patios de San Marcos atraídos por el eco triunfal de la revolución cubana, es 1959.
En ese contexto se forma el Frente de Liberación Nacional (FLN), representado por el general César A. Pando Egúsquiza (presidente), Genaro Ledesma, Ángel Castro Lavarello, Genaro |
|
| |